EL MERCADEO DE LOS SERVICIOS PUBLICOS

Hace unos diez meses, Jordi Hereu, el alcalde de la ciudad de Barcelona, aseguró por activa y pasiva, mientras se discutían los presupuestos del municipio para 2010,que no se privatizarían los servicios funerarios de la ciudad. Barcelona, señaló, tiene solvencia suficiente. Punto y aparte.

Los servicios funerarios barceloneses eran de propiedad pública hasta mediados de los años noventa [1]. Fue entonces, cuando Pasqual Maragall seguía siendo alcalde de la ciudad, cuando se vendieron una parte de las acciones a una empresa privada, Mémora es su nombre. La gestión fue mixta desde entonces: el 51% depende del consistorio a través de la empresa pública SFB y el 49% está en manos de Mémora, el primer grupo de servicios funerarios de España.

El “sector” da beneficios. El volumen de negocios de 2009 fue de 45,8 millones de euros y los beneficios de 9 millones de euros. El año anterior, 2008, el volumen negociado fue de 46 millones, prácticamente la misma cantidad, y los beneficios alcanzaron los 11 millones de euros. Ni más ni menos. En los dos últimos años de gestión, ¡20 (veinte) millones de beneficios!

Ni que decir tiene que, consistentes con su ideario y con los intereses sociales empresariales que tan bien representan, a la limón y sin apenas matices sustantivos, CiU y PP, ambas fuerzas en la oposición municipal, reclaman desde hace años la total privatización del servicio. La (pseudo)argumentación es la de siempre: hay que romper los monopolios, los servicios funerarios barceloneses lo son y, de esta forma, aseguran, contra toda evidencia empírica existente y concebible, y contra multitud de ejemplos falsadores, se dará un mejor servicio a la ciudadanía y, añaden sin temblor en su duro rostro, será más barato. Nadie hasta ahora, aparte de los ya convencidos e interesados, había creído ni comido con sus conocidas argucias falsarias.

Pues bien, con la que está cayendo en el gobierno municipal, basta pensar en el caso del hotel Palau y en las montañas de corrupción y especulación anticiudadana que se están conociendo, en lugar de practicar la prudencia en la gestión, sin desplazamiento a arriesgados puentes sobre aguas turbulentas, y abonar y cuidar la unidad de izquierdas, el señor Hereu ha tomado el camino curvado, es decir, el sendero hacia la derecha en el que tan feliz se le ve y tan cómodo se desenvuelve: los servicios funerarios de la ciudad serán privatizados declaró el martes 13 de julio. El municipio venderá a la todopoderosa Mémora el 36% de las acciones y se quedará con el 15% [2]. Por ahora, ya veremos lo que queda de ese 15% dentro de 3 o 4 año si los negocios funcionan.

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